Plataforma fichaje · Movilidad y RGPD

Fichaje con geolocalización para consultores en movilidad: cómo se hace y qué dice el RGPD.

Te cuento cómo monto el fichaje por GPS para gente que pasa el día en cliente: cómo funciona por dentro, qué te deja hacer la ley y qué no, y por qué la respuesta nunca es "instala una app cualquiera". El truco está en las reglas, no en la app.

Publicado: 28 mayo 2026 · Actualizado: 2 junio 2026 · Lectura: 7 min

El problema de fichar cuando te pasas el día en cliente

Un consultor que casi nunca pisa su propia oficina no puede fichar "entrando al edificio" como el administrativo de toda la vida. Y tampoco puede fichar a las 9 en punto en el portal de RRHH si a esa hora está en el AVE camino de Barcelona o sentado en una reunión en Bilbao. La realidad de la movilidad no encaja con las herramientas pensadas para gente que entra y sale del mismo sitio todos los días.

Las alternativas de siempre son malas, te lo digo claro. La declaración manual a final de mes acaba en errores y en descuadres con lo que tú facturaste al cliente. El fichaje retrospectivo ("ya lo apunto luego") no vale frente a una inspección de trabajo. Y el sistema de honor, directamente, no cumple el RDL 8/2019 de registro horario.

Lo más sensato suele ser el fichaje por geolocalización: el empleado abre la app, confirma que entra en el cliente A, el sistema guarda hora y ubicación, y al terminar registra la salida. Suena simple, y la parte de pulsar un botón lo es. Lo que tiene miga es cómo lo diseñas para que cumpla la ley y no se te vaya de las manos.

Cómo funciona por dentro (sin tecnicismos raros)

Cuando monto una de estas plataformas, por debajo hay cuatro piezas. Te las explico como se las cuento a un cliente en la primera llamada.

La captura de la ubicación, en el propio móvil

El empleado pulsa "fichar entrada" y, en ese momento, el móvil (da igual iOS o Android) le pide la ubicación al sistema. El sistema devuelve unas coordenadas, una precisión estimada y la hora exacta. Con buena cobertura GPS hablamos de 5 a 10 metros de margen; en sitios chungos, sótanos, edificios de oficinas con mala señal, se puede ir a 50 o 100 metros. Eso da igual: sirve para confirmar que está en ese edificio, que es lo único que necesitamos. No es para saber en qué planta está.

Comprobar que la ubicación cuadra

En el servidor tengo una lista de sitios autorizados: la oficina, los clientes activos, las sedes propias. Cada uno con su radio, normalmente entre 100 y 200 metros. Si el fichaje cae dentro de uno de esos radios, perfecto, se da por bueno solo. Si cae fuera, no pasa nada raro: se marca como "ubicación nueva" y se le pide al empleado que diga dónde está con un campo libre, tipo "cliente nuevo", "formación" o "viaje". Nada de bloquearle el fichaje y dejarle tirado.

Guardar lo justo y nada más

Aquí es donde mucha gente la lía, y donde yo soy especialmente tiquismiquis. El sistema guarda solo lo imprescindible: fecha, hora, ubicación en general (no las coordenadas exactas, sino "Cliente X" u "Oficina") y quién ficha. Punto. No guarda el recorrido entre un fichaje y otro, ni dónde anda durante la jornada. Si no lo necesitas para cumplir, no lo guardas. Así de simple.

Un registro que no se puede tocar

Cada fichaje queda sellado con su hora de forma que nadie pueda cambiarla después, ni el jefe ni el propio trabajador. Esto, el día que venga una inspección, es lo que de verdad demuestra que cumples. No basta con tener un Excel bonito: hace falta que el registro sea fiable y que no se pueda maquillar a posteriori.

Lo que SÍ te deja hacer el RGPD

La gente suele venir con el miedo metido en el cuerpo, como si geolocalizar fuera ilegal de por sí. No lo es. Lo que pasa es que tiene condiciones, y hay que respetarlas. Esto es lo que puedes hacer con tranquilidad:

  1. Capturar la ubicación en el momento de fichar. Está justificado porque necesitas verificar que se cumple la jornada de alguien que trabaja fuera.
  2. Guardar los registros cuatro años. No es opcional, es que el RDL 8/2019 de registro horario te obliga a conservarlos.
  3. Que RRHH acceda a esos registros para el cierre del mes y para responder si aparece una inspección.
  4. Sacar informes agregados para dirección: horas por persona, por equipo, por proyecto. Lo agregado es tu amigo.
  5. Poner geocercas en los clientes para automatizar parte del proceso, siempre que esas ubicaciones estén recogidas en el contrato o en un anexo firmado.

Lo que NO te deja hacer (y aquí sí hay multas)

Y ahora la otra cara. Estas son las líneas que no se cruzan, porque pasarse aquí es lo que acaba en una sanción de la AEPD el día que un empleado se mosquea y denuncia. Las veo intentar más a menudo de lo que me gustaría:

  1. Seguir al trabajador toda la jornada. El permiso es para fichar entrada y salida, no para tenerlo en un mapa en tiempo real todo el día. Eso se carga el principio de minimización (art. 5.1.c del RGPD).
  2. Capturar ubicación fuera de su horario. Cuando la persona está en lo suyo (la hora de comer, el finde, las vacaciones), la app no puede estar recogiendo nada. Ni se te ocurra.
  3. Dar a los jefes acceso a las ubicaciones de cada uno. Eso lo gestiona RRHH. Como mucho, el responsable directo entra cuando hay un motivo concreto, como aclarar una incidencia puntual.
  4. Cruzar datos con los del cliente sin contar con él. Cuidado con esto: si registras "estuvo en cliente X" y ese X es una persona física, te puede contar como dato personal de un tercero. Es un detalle que se le escapa a casi todo el mundo.
  5. Guardar los registros más de cuatro años. Salvo que tengas un motivo legal específico, como una auditoría fiscal en marcha, pasados los cuatro años se borran.

Cómo lo monto yo, en la práctica

Después de hacerlo unas cuantas veces, hay un puñado de decisiones de diseño que repito casi siempre porque te quitan problemas legales y, de paso, dolores de cabeza con el equipo:

  • App en el móvil con permisos de ubicación solo "mientras la app está abierta". Nunca "en segundo plano siempre". Esto ya por sí solo te deja tranquilo en la mitad del marrón potencial.
  • Un botón claro de "fichar entrada" y otro de "fichar salida". Que la persona decida y vea cuándo se captura su posición. Nada de cosas pasando por detrás sin que se entere.
  • Nada se captura con la app cerrada. Esto, de entrada, hace imposible el seguimiento continuo aunque alguien quisiera.
  • Al abrir la app, te sugiere la ubicación con un "¿estás en Cliente X?" para que confirmes. Nunca un fichaje automático silencioso a tu espalda.
  • Un modo "sin GPS" para cuando estás en un sitio con cobertura penosa. Fichas a mano con una justificación y luego se valida. Porque la realidad es que hay sótanos donde el GPS no llega, y no vas a dejar a nadie sin poder fichar.
  • La política de privacidad, a un toque dentro de la app. Que no haya que ir a buscarla a una intranet que nadie abre.

Un caso real, contado sin maquillar

Te cuento uno que llevamos, sin dar nombres. Una consultora de Madrid con gente que se pasa buena parte del mes en cliente. Antes de entrar nosotros, el fichaje era un Excel a final de mes. ¿El resultado? Descuadres un mes sí y otro también, y unas cuantas discusiones incómodas entre los consultores y la empresa sobre las horas que se reconocían y las que de verdad se habían trabajado. El clásico marrón que nadie quiere gestionar.

Montamos una plataforma a medida con geolocalización y la cosa cambió bastante. Fichar pasó a ser cuestión de un toque en el móvil sobre la marcha, en lugar del ratito que cada uno perdía rascándose la cabeza a fin de mes intentando reconstruir dónde había estado. Las reglas reconocen solas en qué cliente estás y aplican el convenio que toca. Y como el tiempo por cliente queda registrado en el mismo gesto, la empresa dejó de facturar a ojo para facturar lo medido, que no es poca cosa.

El dato que sí te puedo dar con números, porque lo medimos, es este: RRHH recuperó unas 40 horas al mes que antes se iban íntegras en cuadrar todo aquello a mano. Eso es casi una semana de trabajo de una persona, cada mes, dedicada a otra cosa. Del resto no te voy a soltar porcentajes inventados de ahorro ni de ROI; eso lo calculamos con tus datos cuando nos sentamos, porque depende mucho de cuánta gente tengas en movilidad y de cómo lo lleves hoy.

Y un detalle que para mí es el corazón del proyecto: la charla con el DPO de la consultora fue, básicamente, sobre minimizar. No se guardan rutas. No se captura nada fuera del momento de fichar. Y los datos se borran solos pasados los cuatro años. Si haces eso bien desde el principio, el resto va rodado.

Los fallos que veo cada semana

Estos cinco me los encuentro una y otra vez. Si te los ahorras, vas con medio camino hecho:

  • Activar el seguimiento continuo porque "queremos saber dónde anda cada uno en todo momento". Lo entiendo, pero no. Eso es multa de la AEPD casi segura el día que alguien lo denuncie. Y siempre acaba habiendo alguien.
  • No informar como toca. Si no hay un anexo al contrato o una política firmada, el sistema entero se cae a la primera de cambio si te lo pelean. Es de las cosas más fáciles de hacer bien y de las que más se olvidan.
  • Dejar que los mandos vean los datos individuales. Eso es de RRHH. Los jefes ven agregados, no la posición concreta de fulanito el martes a las once.
  • Obligar a usar el móvil personal. O pones tú los medios, o no puedes exigir el sistema. Las dos cosas a la vez no.
  • Meter a todo el mundo en el mismo saco. Para quien curra siempre en la oficina no necesitas geolocalizar nada. Hay opciones menos invasivas, como una tablet con PIN en la entrada o fichar desde el navegador en su puesto. La geo es para movilidad, no para todos.

Si quieres seguir por aquí

Te dejo unas cuantas páginas que tocan lo mismo desde otro ángulo:

¿Te monto el fichaje para tu gente en movilidad?

Una llamada de 20 minutos, sin compromiso ninguno. Te digo qué arquitectura encaja con tu caso y qué tienes que cubrir en RGPD. Y si veo que no te compensa montar nada, también te lo digo, que para eso estamos.

BROMDEL: fichaje que cumple el RGPD desde el primer minuto

Geolocalización con lo justo, registros que no se tocan y el código es tuyo. Sin humo.

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